Revista Intemperie

Un tiempo que se mide en instantáneas

Por: María José Navia

María José Navia se relame con la narrativa a saltos (como fotos de polaroids), de la última novela ganadora de Pulitzer, todavía no traducida.

 

Me pasa con los libros premiados con el Pulitzer que siempre me enfrento a ellos con su resto de suspicacia. Bastante suspicacia. Como pensando: a ver, demuéstrame por qué eres tan increíble, demuéstrame que vales la pena. A Visit from the Goon Squad, la novela galardonada este año, pasa todas las pruebas… y con solo leer el primer capítulo.

Así de impresionante es.

Así de rara también. Una novela que comienza con dos epígrafes de Proust que hablan del tiempo y la memoria (era que no) y que engañan un poco al lector haciéndole pensar que se enfrenta(rá) a una historia tradicional, de esas de frases largas-eternas y sesudas disquisiciones acerca del paso del tiempo. Error. Error garrafal.

Lo cierto es que ese epígrafe sirve como esos momentos en que una montaña rusa se detiene en el punto más alto de su recorrido para luego dar paso a la caída vertiginosa y un millón y medio de vueltas y loops. Porque lo cierto es que, de Proust en adelante, la historia va saltando de un personaje a otro, de forma rápida y precisa, alcanzándolos en distintos momentos de su vida: una mujer que en el primer capítulo era una adulta, en cinco capítulos más es una adolescente perdida por Italia, para luego volver a ser una madre de una familia peculiar, o un recuerdo medio vago en la mente de otro personaje. Una novela que es efectivamente sobre el tiempo y su transcurrir, pero siempre ligado al mundo de la música o a la forma en que distintos personajes se relacionan con la música: las canciones que un hombre recientemente divorciado pone en su auto cuando va a buscar a su hijo al colegio (y las conexiones o comunicación que espera establecer con él a través de ellas), un cantante de rock fracasado y muriendo de cáncer que quiere documentar, a modo de reality, la posibilidad de morir en cualquier momento, durante un concierto; un niño llamado Lincoln que está obsesionado con las pausas en las canciones y el engaño y sorpresa que producen en quienes las escuchan.

Se trata de una novela que juega con distintos estilos para contar sus historias, desde una joven estudiante de doctorado que hace un análisis antropológico de la gente que la acompaña en un tour por África (suena nerd y probablemente lo es pero vaya que funciona bien; ironía de las mejores) hasta el que es  lejos el momento más impresionante de la novela: un diario de vida, titulado Great Rock and Roll Pauses (Grandes Pausas del Rock and Roll) en el cual una niña relata su vida en slides / diapositivas de powerpoint.

Los personajes de la novela también son notables: desde un productor de música que le echa raspaduras de oro a su café para recuperar su potencia sexual (según una supuestamente ancestral receta azteca), un periodista que pierde la compostura al entrevistar a una frívola estrella del cine y decide atacarla en plena entrevista; a una relacionadora pública que trabaja saneando las reputaciones e imágenes de dictadores en decadencia. Todo narrado con una velocidad certera, con las pausas precisas, con los contrastes necesarios. Como un álbum de polaroids, de instantáneas, la novela se configura como una colección de momentos, pertenecientes a tiempos distintos (décadas, incluso) que cuentan una historia sobre los cambios, aquellos con mayúsculas y con minúsculas y cómo suceden en medio de ritmos vertiginosos que entorpecen a ratos la perspectiva de las cosas. El mismo título de la novela da luces sobre esta presencia del tiempo como algo que apremia, que violenta a ratos. Un goon squad es una expresión para referirse a un grupo de matones; es también un título de una canción de Elvis Costello en la cual el goon squad represente a todas las fuerzas que llevan a apartarse del camino, a quedarse en ciertos moldes, el paso del tiempo que no perdona. Como dice la canción “Goon Squad!”: “Han  venido a buscarte y te están mirando feo / Goon Squad, quieren que salgas a jugar con ellos / Es mejor que digas adiós”.

A Visit from the Goon Squad, con premio Pulitzer o sin él, es una novela impresionante. Casi-casi perfecta…si no fuera por el último capítulo que suena como una mala nota, desafinada, en medio de tan buen soundtrack. Usted NO lo lea; arranque esas páginas en un gesto dramático (y cursi también, probablemente) a lo Sociedad de los Poetas Muertos, o léalo a su propio riesgo…

Yo ya se lo advertí.

 

A Visit from the Goon Squad

Jennifer Egan
New York: Anchor Books. 2011

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