Revista Intemperie

El artificio de la sanidad

Por: Federico Zurita Hecht
domingo

Enfermos y sanos conviven, se mezclan y –lo que es realmente interesante- se confunden. Federico Zurita piensa que a través de este juego, la puesta en escena de Domingo reflexiona sobre las imposiciones de la sociedad de consumo.

 

En Domingo, obra escrita y dirigida por Daniel Aguirre, los representantes de la sanación y de la insania confluyen en el encuentro de un psicólogo laboral y una postulante a un puesto que sólo ella desea: la fea misión de vender productos de belleza. Pero los roles que cada uno ocupa en esta relación de dependencia no son necesariamente los que a priori podríamos querer asignarle a cada uno de ellos. De esta forma, la estructura de la sociedad representada es puesta en tela de juicio a partir de la imposibilidad de que sobre ésta se sostenga la condición de sociedad saludable.

La postulante al trabajo (Marcela Fernández Reyes) intenta, de forma enfermiza, parecer saludable tras la máscara de la más pedestre erudición: la repetición de memoria de la explicación –incomprensible para ella– del examen psicológico que le aplicarán. Al psicólogo (Ernesto Romero Jaña) eso no le importa y, como un profesional de la clasificación, busca clasificar con prontitud a la postulante –para qué esforzarse más– entre los sanos o los insanos. Como si fuera una actriz, ella aprende, a duras penas, sus incomprensibles parlamentos. Como si fuera un dramaturgo o un director, él guía y corta los parlamentos de la postulante.

En este ejercicio se devela el contexto en el que esta contraposición entre la sanidad y la insania se lleva a cabo. Ella, así, al ser apuntalada por el psicólogo despliega sus recuerdos que casi íntegramente son tomados de la pantalla del televisor. La muchacha no tiene más recuerdos que lo visto y, como enferma, desea contribuir al desarrollo de necesidades artificiales de consumo: la ya mencionada fea tarea de vender productos de belleza. En tanto, el que se ha arrogado el derecho de clasificar a los sanos e insanos no puede mantenerse en ese sitio y se desplaza desde su lugar en la estructura hasta el espacio de los enfermos que él mismo clasifica. Esto último no constituiría una reorganización de la estructura, sino una anulación de ésta, pues tras la imposibilidad de que el psicólogo (o cualquier sujeto) ostente en todo momento y lugar la condición de sano, se manifiesta que tal condición no existe. A su vez, su opuesto, la insania, no podría ser algo determinado por este sujeto clasificador, y su posición jerárquica obtenida en el privilegio de clasificar desaparece.

Con lo anterior, el estado del mundo manifiesta que él no se encuentra sobre ella ni como sujeto sano ni masculino ni burgués, pues todas esas ventajas jerárquicas serían inexistentes. Domingo, de esta forma, tiene la facultad de invitarnos a pensar sobre la precariedad en la que se construyen las más robustas formas de violencia social, esas precisamente que han sido naturalizadas por el status quo de la sociedad de consumo.

 

Domingo

Dramaturgia y dirección: Daniel Aguirre Navarro.
Asistente de dirección: Isabel Fonceca Alomar.
Diseño: Camila Arbea Contreras.
Creación musical: Ivonne Ruz López.
Elenco: Marcela Fernández Reyes y Ernesto Romero Jaña.
Fecha: hasta el 5 de junio de 2011.
Horario: jueves a domingo a las 20:00 hrs.
Teatro: Sala Arcos. Victoria Subercaseaux 99, Barrio Lastarria. Metro Universidad Católica.

Un comentario

  1. marcela fernández dice:

    Muchas gracias por la crítica

    quisiera rectificar el horario que sale en ficha técnica, las funciones son a las 20:00 hrs.
    gracias.

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