Revista Intemperie

De Manuel y Amanda y otros conflictos

Por: Silvana Mantelli
cinco

A partir de la canción más conocida de Víctor Jara, la compañía La Fábrica monta una obra que Silvana Mantelli valora  más por el mensaje social que por la originalidad.

 

Luego de dos temporadas anteriores, vuelve a la cartelera nacional Cinco Minutos, obra basada en el famoso éxito de Víctor Jara, “Te recuerdo Amanda”, que intenta mostrar la historia de amor que pudo existir entre Manuel y Amanda, los protagonistas de la canción.

Estos personajes se enfrentan, por lo menos, a dos obstáculos – por lo demás bastante conocidos a lo largo de la literatura – para cumplir su amor: uno, la madre, que no acepta la nueva realidad de su hija y, dos, los problemas sociales que enfrentan. Es en este sentido que los protagonistas se sumergen, junto a los demás obreros, en las dificultades e injusticias sociales que se les presentan como trabajadores de una fábrica textil. Es esta última temática la que más se rescata de la presentación, en desmedro de la historia de amor que, sin dejar de conmover en varios momentos, pierde fuerza pues no se diferencia de otras historias de amor imposible. De esta forma, la alusión específica a la canción pierde importancia, con lo que la referencia, tanto en el nombre de la obra como en los diálogos de los personajes a la frase de la canción “son cinco minutos/ la vida es eterna/ en cinco minutos” se vuelve accesoria y predecible.

El tema sin duda es universal y, lamentablemente, actual. A pesar de presentar un ambiente relacionado con la época de la Cuestión Social, se utiliza una canción publicada en 1969 y se tratan temáticas que hoy en día siguen siendo vigentes, por lo que como contenido, esa es la mayor fuerza que presenta la obra. Por esto, logra también que no se necesite una escenografía realista para reforzar las situaciones que experimentan los personajes, recreando una atmosfera “obrera” solo por medio de la dramaturgia. Por ello, si la historia de amor se justifica en algunos instantes, es solo para recalcar el sufrimiento de estas personas y para adelantar el final de la representación, en el caso de quienes conocen la canción (y para quienes no, bastan unos minutos para entender cuál será).

Sin embargo, la obra podría haber logrado un desarrollo pleno si no se hubiese optado por mantener a los actores, a lo largo de toda la representación, en un movimiento continuo que recuerda al de robots, o máquinas. Es indudable el mensaje que se busca transmitir aquí, pero la insistencia resulta un poco sobre-explícita, sobre todo cuando existen escenas que se valen por sí mismas, por su dramaturgia y emocionalidad. Del mismo modo, utilizar al final de la obra la técnica de extrañamiento – que podría tomar sentido con los personajes-máquinas mencionados – parece igualmente un sinsentido, ya que incorporarla de manera patente solo una vez no parece justificado.

La obra, dirigida por Claudia Fernández, presenta a once actores en escena, los cuales sin duda despliegan el talento y la capacidad corporal necesaria para cumplir con las exigencias del montaje. Las escenas colectivas son interesantes – aún cuando a ratos un poco desorganizadas – y cumplen con las expectativas de una obra que busca mezclar música, drama y danza. A este respecto, cabe decir que las escenas en que participan sólo los hombres resultan más verosímiles y logradas, en tanto que aquéllas compuestas por mujeres aparecen más cercanas a la caricaturización del estereotipo de la mujer rural.

De este modo, la propuesta de Cinco minutos resulta interesante en tanto ofrece un espacio de reflexión para un tema relevante, con una buena ejecución actoral. Sin embargo, no logra despegarse por completo del conjunto de obras del teatro chileno que abordan la misma temática de las injusticias sociales y la marginación de la clase obrera. En suma, una representación intensa pero en el marco del repertorio acostumbrado del teatro dramático social.

 

Cinco minutos

Dirección: Claudia Fernández
Dramaturgia: La Fábrica Teatro
Elenco: Gigliola Cabrini, Daniel Downing, Cristina Fuentes, Carmen Gálvez, Francisco Jorquera, Denisse Jorquera, Mª José Larraguibel, Diego Moreno, Loreto Paredes-Uarac, Emerson Velásquez, Pablo Vivanco
Fecha: 5 de mayo hasta 29 de mayo de 2011
Hora: Jueves a sábado 20.30 hrs.; Domingo 19.30 hrs.
Teatro Sidarte, Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Recoleta

7 Comentarios

  1. Lorena dice:

    He visto la obra varias veces, y concuerdo con las críticas de Leopoldo Pulgar y Marietta Santi, creo que el comentario que se hizo en esta revista carece de argumentos veraces que responden a la obra. La obra es magnífica, simple y bella, pues conmueven al espectador con elementos tan cotidianos como una bolsa. Sra. Silvana, primero la canción fue escrita en 1968 y no 1969; segundo, la obra no pretende contar un final que la gente ignora, al contrario, en “Te Recuerdo Amanda” queda muy claro; tercero, se mueven como robot, porque hace alusión al hombre-máquina y a la concepción fordista (infórmese primero); cuarto, yo que he visto la obra puedo decir que no hay ninguna desorganización, siempre hacen lo mismo, claramente, cada movimiento y traslado de escenografía está mínimamente calculado; y para terminar, aunque podría seguir, no hay otra compañía en Chile que este haciendo este tipo de montajes, y hacer más de lo mismo no tiene mérito. Se nota que en el colectivo La Fábrica Teatro hay trabajo y mucha investigación.

    Señores y señoras periodistas y los que se creen críticos, conozcan el teatro que se hace de verdad antes de emitir un juicio.

    Ya, me aburrí, gasté muchas palabras para enmendar los errores de otros.

  2. El Hocicón dice:

    No comparto esta nota. Está llena de contradicciones y cargada de… mmmmm (no sé como llamarlo)… como que estuviese influenciada por alguien.

    Lo único que puedo decir es recomendarle que la vea nuevamente (siempre y cuando la haya visto), porque al parecer no entendió de qué se trataba, ni qué es lo importante a destacar. Además, le sugiero que lea sobre teoría teatral y ojalá a Brecht, porque no entiende el concepto de “extrañamiento” (aquello se da durante toda la obra, no sólo al final), y el tipo de movimientos de los actores y sus máscaras es parte de ese distanciamiento.

    Para los Lectores: vayan a ver Cinco Minutos, es la mejor obra que he visto en este último tiempo. Recomendable 100%. No se arrepentirán.

  3. Julieta dice:

    Me parece que la crítica que aquí se presenta resulta ser bastante pretinente, sin desmerecer las opiniones que me preceden. No solo hay crítica a algunos elementos, pues leyendo con atención se destaca fervientemente el rol y desempeño de los actores, así como la temática que la obra aborda. El fin social que mueve el desarrollo de esta es lo esencial, y lo que la lleva a ser un retrato vigente de una realidad que aún hoy nos convoca a mirar con especial atención y preocupación. Aunque este tema alcance un desarrollo bastante logrado a lo largo de la representación hay elementos que no favorecen a un total éxito del mismo, y con ello me refiero especialmente al tema de la utilización de un conflicto amoroso que, si bien es de conocimiento popular, resulta ser tratado de una forma un tanto cliché. Y bien sabemos que la capacidad de generar una visión diferente, la mirada desde un ángulo distinto a un tema ya conocido es precisamente la genialidad que puede o no alcanzar una obra. Es por ello que concuerdo con que, si bien hay muchos elementos que se pueden rescatar, no puedo dejar pasar aquellos que no permiten el logro de una obra que por su referencia e inspiración, prometen una visión distinta y actual de un conflicto conocido, visión que personalmente no encontré.

  4. Roberto dice:

    Yo no he visto la obra, pero leí la crítica. Y me parece que ésta presenta argumentos, tal como debe ser construida una crítica. Los dos primeros comentarios, en cambio, que creen que debe haber una lectura única de las producciones artísticas (ésta es solo una y no es más verdadera que las otras que puedan surgir a partir de un análisis enfocado en los elementos del montaje), se dedican a descalificar a la áutora de este texto, a quien no conozco y a quien ni siquiera busco defender porque seguramente se puede defender sola. El problema es que esa descalificación se olvida del texto que están comentando: la crítica de la señorita Mantelli. Creo que con estos ataques personales, la discusión sobre la circulación de símbolos pasa a segundo plano. Finalmente me gustaría comentarle a Lorena y a EL Hocicón, muy humildemente, que no es relevante que un proyecto artístico sea catalogado de bueno o malo, sino que se pueda evaluar qué efectos puede producir en la comunidad social que los pruduce. Me parece que esta crítica realiza eso y lo hace con argumentos, sin atacar a personas ni descalificar el tipo de conocimiento que otros puedan entregar.

  5. Seba dice:

    Leí los cuatro comentarios, y obviamente, la crítica… Ya caché todo… Lo que ocurre es que la crítica que se presenta se contradice en el disucrso, y al parecer hay aspectos del teatro que no están bien utlizados.

    Me han recomendado mucho esta obra, y más este debate que se ha generado, creo que iré a verla.

    Luego les cuento que me pareció.

    Seba

  6. Seba dice:

    Encontré la crítica de Lepoldo Pulgar, insisto aún no veo la obra, pero este crítico se merece todo mi respeto. Lean y saquen sus conclusiones:

    “Cinco minutos” (en la imagen) es uno de los montajes relevantes del año: sólido sentido y coherencia, una idea clara y ejecución impecable. Destaca por la vitalidad y calor humano que posee y proyecta, dos elementos escasos en la cartelera.

    Bajo la dirección de Claudia Fernández, ex integrante del Teatro del Silencio, este drama urbano de la compañía La Fábrica Teatro se equilibra entre la acción multitudinaria de 11 actores y actrices que construyen el gesto grupal, basado en la pantomima, el flamenco y el cómic y los delicados detalles en cada personaje. Todo en concordancia con una narración que habla de amor y conflictos sociales, inspirada en “Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara. Aunque la épica social es un eslabón fundamental, la directora le da gran peso emotivo a la lucha de quienes se juegan la vida. No hay discursos falsos en este vibrante montaje. Tal vez lo más valioso de la obra. (Leopoldo Pulgar, Diario La Nación)

  7. Yoli dice:

    Fui a ver la obra . Leí con calma la crítica, y opino lo mismo que la Srta. Mantelli, NO es que el mensaje no se entienda, queda más que claro (lo dice la crítica) sólo que CANSA BASTANTE y me parece que el debate debe ser de más alto nivel, Srta. Lorena, no es necesario caer en los supuestos y si alguien se puso el sayo, aunque duela, hay que saber tener un sentido de auto-crítica, ya que se trata de una obra de teatro, no de un sketch del Che Copete. La actuación es muy buena, la obra en general está bien lograda, pero más de lo mismo.

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