Revista Intemperie

Una fiesta medio conservadora

Por: Pablo Torche
celebracion

Pablo Torche vio en La Celebración una obra correcta, que aborda un tema actual, pero sin mayores originalidades.

 

La Celebración, escrita por el dramaturgo inglés David Eldridge, “parece un texto escrito por Pinter y Chejov juntos”, dice el folleto promocional que dijo el famoso diario inglés The Guardian (aunque revisando el sitio on line, no encontré por ninguna parte esta glamorosa referencia; las críticas, en todo caso, fueron mayoritariamente positivas en Londres, si bien centradas principalmente en el director).

La mezcla de dichos autores, en todo caso, me resulta más bien hermética, me imagino a Pinter borrando la mitad de las líneas escritas por Chejov, reduciendo las frases a balbuceos y alargando lo más posible los silencios… Puesto a buscar una influencia, elegiría más bien a Ibsen; al menos hay algo indudablemente escandinavo en la La celebración, la atmósfera claustrofóbica, terribles secretos familiares, personajes dominados por el pasado y sirvientas libidinosas (muy atractivamente representadas por lo demás), todo lo cual se conjuga para conformar el típico ambiente pre-suicida que caracteriza las riberas del Báltico.

La obra se estructura en torno a una pomposa cena familiar con motivo del cumpleaños del padre, que marca también el reencuentro con los hijos tras un largo período de distanciamiento. Pero en el transcurso de esta velada se van develando atroces secretos familiares, abusos y crímenes que hacen parecer los excesos del sacerdote Karadima casi un fruslería. En torno a estos excesos monstruosos van circulando los distintos personajes familiares, todos representantes de un rol claramente definido: la hija silenciada, el hijo violento y abusador, la mujer cómplice, el tío borracho y siempre bromista, incapaz de ponerse a la altura de la situación, el mayordomo servil y zalamero, todos de una u otra forma cercenados por la figura de este padre todopoderoso y abusivo.

La Celebración (Festen en danés), está basada en la famosa cinta homónima del director danés Thomas Vinterberg que, inspirado en los presupuestos del movimiento Dogma, intentó capturar en su película toda la crudeza de la violencia familiar precisamente a través de la renuncia a cualquier artificio cinematográfico. Pero no es posible traspasar esta factura casi artesanal a las tablas de manera directa y, de hecho, la ausencia de un lenguaje teatral propio hace que muchas veces la obra resulte plana, “formateada”, a ratos casi cinematográfica en su sensibilidad. Todo en el montaje presentado en el GAM resulta correcto, apropiado, y hasta efectivo, pero carece de una propuesta original en términos teatrales, lo que inevitablemente le quita fuerza.

La obra resulta así demasiado convencional, carente de riesgo, desde la iluminación, siempre frontal, directa, sin espacios para la intimidad, la retracción o el claroscuro, hasta el uso del escenario, estructurado en torno a una enorme mesa estática, estilo “última cena”, que organiza la mayor parte de las escenas. Hay también un muy escaso aprovechamiento de la profundidad, con un espacio utilizado casi exclusivamente de manera bidimensional. Los personajes, por último, todos muy bien encarnados por un elenco de indudable trayectoria, parecen también demasiado monolíticos, no propiamente estereotipados, pero sin fisuras, muy cercanos al prototipo. Su representación es siempre frontal, directa, a ratos incluso declamatoria, como si fueran oradores, sin dejar ningún espacio para una sensibilidad más compleja o tentativa.

No hay duda que La Celebración aborda un tema potente, y más que todo actual, que alimentará un debate que ya adquiere grandes proporciones en nuestro país. En este sentido se trata de una obra efectiva, que transmite con fuerza y dosificada tensión un conflicto que no dejará indiferente a nadie. Pero es también un teatro excesivamente convencional, que acaso satisfará las expectativas del público más tradicional, pero que dejará con gusto a poco a quienes buscan algo un poco más arriesgado.

 

La Celebración (Festen)

Dramaturgia y dirección: David Eldridge
Dirección: Mauricio Pesutic
Elenco: Tomas Vidiella, Maricarmen Arrigorriaga, Benjamín Vicuña, Francisco Pérez-Bannen, Claudia Celedón, Manuela Oyarzún, Alejandro Sieviking, Marcelo Maldonado, Aldo Parodi, Gonzalo Canelo, Elvis Fuentes, Andrea García-Huidobro, Catalina Montenegro
Fecha y hora: desde el 2 de abril hasta el 1 de mayo. Jueves a sábado, 21:00 hrs. Domingo 20:00 hrs.
Lugar: Centro Cultural Gabriela Mistral, Sala A2, Alameda 227.
Foto: La Tercera

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