Revista Intemperie

De ascensos y caídas

Por: Pablo Torche
pinera

Desde un hombre arriesgado, que rara vez se equivoca, hasta un tipo “carrilero”: así es el Presidente según el libro Piñera: historia de un ascenso, que entrega sabrosos detalles sobre la vida y fortuna del actual mandatario. Según Pablo Torche, un libro que satisface la curiosidad, pero se queda corto en un asunto fundamental: el aspecto político.

 

Cuando las personas se vuelven famosas atraen la curiosidad y el ojo escudriñador de la sociedad. En cierto modo es bueno que así sea ya que, a riesgo de  invadir un poco la privacidad ajena, se gana en transparencia, en conocimiento y en reflexión. De esta manera, todo el mundo puede enterarse de cómo han construido su carrera los personajes públicos, cuáles han sido sus éxitos y sus caídas y también, en términos personales, cuáles son sus virtudes y defectos. De manera que es de felicitar el esfuerzo de las periodistas Loreto Daza y Bernardita del Solar, autoras de Piñera: historia de un ascenso libro que despliega el periodismo investigativo, un género que, por lo demás, todavía es insuficientemente desarrollado en Chile.

La figura del Presidente de la República otorga un buen plato, además, para la empresa investigativa, por lo que no es de extrañar que este libro se haya encumbrado rápido en los primeros lugares de ventas: de alguna forma los tics de Sebastián Piñera no son más que el producto concreto de un estilo de vida convulsionado, hiperactivo, lleno de riesgos y de altibajos, un estilo de vida que a todos nos da curiosidad conocer. Pero Piñera: historia de un ascenso (Debate 2010), a diferencia de lo que podría pensarse, es fundamentalmente una biografía económica (más que política) del Presidente de la República. Sus autoras provienen ambas del área de la economía y se nota que es el tema que manejan con mayor comodidad, pormenor y detalle.

Sin embargo, no por concentrarse en lo económico, el libro se queda por infidencias y detalles sabrosos de otros aspectos de la vida de Piñera. Así nos enteramos de los primeros avatares amorosos del Presidente, somos testigos de una escena de llanto en el Fiat 600 de un amigo cuando lo había dejado su primera polola, y de sus inicios en su primera casa de casado, tan chica que tenían que tenderse con sus amigos en la cama matrimonial para ver películas, junto con varios otros chismes de índole familiar.

Daza y del Solar se toman también su tiempo para destruir algunos mitos. Gastan bastante espacio en desmentir los supuestos orígenes de clase media que el Presidente vocea a los cuatro vientos, mediante un minucioso análisis del abolengo y los apellidos familiares que rastrea más o menos hasta la tercera generación. Las autoras no trepidan en clasificar a la primera autoridad del país como “carrilero”, atributo que al parecer es reconocido por todo su círculo y destronan otra serie de anécdotas familiares que Piñera gusta de repetir tupido y parejo.

Pero es en los negocios donde indagan con mayor profundidad y el libro entrega un retrato vívido, a veces hasta cotidiano, de un hombre que es indudablemente más inteligente que la media y que, para bien o para mal, está completamente consciente de eso y se esfuerza por utilizarlo en su favor. La otra característica que queda clara es la inclinación al riesgo. Clase media o no en términos de apellidos, lo cierto es que en lo material Piñera partió de cero y  poco a poco fue sumando los miles de millones de dólares que lo han convertido en uno de los hombres más ricos de Chile: se arriesga y se equivoca poco.

Los inicios del negocio de las tarjetas de crédito se cuenta en detalle, consignando también los heridos que fueron quedando en el camino (Mandiola y Massad, entre otros.). El mito de que le robó la idea a Ricardo Claro, quien supuestamente lo habría mandado a EEUU a investigar el sistema, se desmiente bastante convincentemente (lo que tengo que decir que me sorprendió, pues me  esperaba por fin una documentación detallada del mismo. Pero al fin, al parecer simplemente no es cierto). Lo que sí es cierto es su enemistad furibunda con Claro, cuyas razones también se entregan en detalle.

El libro es menos profuso e indagatorio en lo político, lo que sin duda es una decepción. Queda claro que las autoras concibieron el libro como una biografía económica, pero probablemente ante la llegada de Piñera a la Presidencia se vieron obligadas a incorporar algunos aspectos políticos, pero estos son los menos.

De todas formas se narra también el detalle de las campañas, donde no se ocultan ciertos rasgos que, de ser ciertos, no hablan nada de bien del estilo de trabajo de la primera magistratura nacional. Se menciona los inicios con Allamand, los encontrones con Jarpa (Piñera: “el viejo quiere que yo sea su monigote”. Allamand: “síguele la corriente”); el inefable episodio de la radio Kyoto (con transcripción incluida), y el menos documentado caso de secuestro (o retención indebida) del hijo menor, cuando Piñera investigaba el origen de la infausta grabación telefónica. De la última campaña y la relación con las figuras políticas más cercanas que conforman el actual Gabinete, se habla menos y esto constituye ciertamente la principal debilidad del libro. Más allá de algunas anécdotas esporádicas se sabe poco de la forma en que se forjó la relación con Hinzpeter (el meteórico y todopoderoso ministro del Interior), así como de otros políticos cercanos.

En cualquier caso es un libro entretenido, bien informado, que da bastante alimento para la curiosidad y el interés, tanto para detractores como para partidarios. El balance entre estas dos posturas es quizás el mayor logro, porque las autoras no se comen ninguna palabra y pocos juicios. Uno de los rasgos que le atribuyen a Piñera es su falta de rencor, y quizás se han confiado en esto. Pero, como se ha mencionado, se echa de menos una mayor investigación en lo político, que pudiera haber entregado revelaciones nuevas en el aspecto que es finalmente el más importante del actual Jefe de Estado. De todas formas, esto no impide que el libro se lea con atención y que cualquiera que no esté cansado de las múltiples apariciones de este presidente hiperquinético, siempre sonriente y lleno de tics, o bien que quiera saber qué se esconde detrás de estos rasgos, encuentre aquí un buen caudal de material para alimentar las conversaciones de sobremesa..

 

Piñera: historia de un ascenso

Loreto Daza y Bernardita del Solar
Santiago, Debate, 2010

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