Revista Intemperie

Cielos del infinito: teatro en Magallanes

Por: Pablo Torche
Cielos del infinito

Revista Intemperie conversó con los organizadores de “Cielos del infinito”, el festival de Teatro más austral del mundo, que lleva los montajes de la capital a la convulsionada zona del gas

 

Termina el mes del teatro en Santiago, pero comienza un festival quizás aún más destacable –por el impacto y la osadía del proyecto–, en la región más austral de nuestro país. En efecto, en la recientemente convulsionada zona de Magallanes, se da inicio por estos días a la 4ª versión del Festival de Teatro “Cielos del infinito”, organizado por la productora Hain, que se propone llevar las obras más destacadas de la cartelera santiaguina del 2010 a las ciudades de Punta Arenas, Puerto Natales y Puerto Williams.

La iniciativa surgió hace algunos años de un grupo de personas jóvenes, originarias de Magallanes, que en su mayoría habían estudiado y desarrollado una carrera artística en la capital y que en un momento decidieron emprender un proyecto que les permitiera devolverle la mano a su región.

Con apoyo de los fondos del Consejo de Cultura, comenzaron hace cuatro años. Hoy, han visto coronados sus esfuerzos con la obtención de un Fondo Bicentenario del FONDART,  y otro de Iberescena, los cuales, pese a ser confirmados un poco a última hora, les han permitido ir consolidando la actividad como uno de los mayores eventos culturales de la región.

Llevar teatro no comercial

El objetivo fue desde el principio ampliar el alcance del arte a todos los sectores, señala Antonio Altamirano, uno de los gestores del proyecto, y descentralizar la cultura. “La región cuenta con algunas compañías propias” explica “pero recibe muy poco teatro de afuera, principalmente debido a los enormes costos de traslado. En este contexto de aislamiento, las únicas obras que llegan son netamente comerciales”.

Uno de los propósitos de este festival fue entonces recobrar para el teatro su potencial más profundo, el de transmitir una emoción nueva, más allá de la risa o el divertimento superficial, y también suscitar una reflexión de fondo.

Para lograrlo, cuentan este año con una cartelera de excepción, en la cual destacan Las niñas araña y La mala clase de Luis Barrales, El olivo, de Sally Campusano, El volcán, del Grupo de Arte Dramático, y Santo Progreso, del colectivo de Teatral Plancton.

Como una innovación destacada, llegan también este año por primera vez invitados extranjeros: la obra Tercer cuerpo del renombrado dramaturgo argentino Claudio Tolcachir, y Andrés Morte, documentalista español que se encuentra realizando un taller con niños de la zona orientado a rastrear los elementos de la cultura yagán, y estructurado en torno Cristina Calderón, la última representante de esta cultura.

Antonio Altamirano, uno de los directores del proyecto, conversó con Intemperie acerca de las vicisitudes del proyecto y lo que esperan para este año.

¿Tradicionalmente cómo ha sido la recepción del público de Magallanes ante este proyecto?

Cada año es más positivo. En un comienzo fue difícil atraer gente, pero durante estos cuatro años hemos logrado generar audiencia y hoy día lo exigen. Partimos hoy día con la primera obra (26 de enero), y en general esperamos ver filas que van dando la vuelta a edificios..

¿Y cuál es la reacción de las compañías invitadas?

Muy buena, siempre. Casi nos agradecen la invitación, para ellos es una posibilidad de acercarse y conocer una de las zonas más alejadas de Chile. El pasaje de Punta Arenas a Puerto Williams, por ejemplo, es casi tan caro como el de Santiago a Punta Arenas, de manera que es una oportunidad única.

¿Cuál ha sido la reacción de las empresas de la zona, los han apoyado?

Las empresas nos han apoyado con servicios, pero  es necesario motivarlos también a hacer aportes directos. Para eso estamos acogidos a la Ley de Donaciones, pero hasta ahora han sido un poco tímidos. También queremos involucrar a los municipios y al gobierno regional. Que se motiven y comprendan que la cultura no es solo algo accesorio sino que parte del alma de una nación..

Después los conflictos en la zona, ¿han tenido dificultades para organización, y cuál es el ánimo de la gente?

Es cierto que tuvimos algunas dificultades en términos organizativos, por temas logísticos principalmente y porque era difícil conseguir cobertura medial. Pero ahora se han solucionado y la idea es hacer de esto una fiesta ciudadana, y una actividad de unidad.

¿Cuáles son los desafíos para el futuro?

Queremos ampliar nuestro trabajo a todo el año. La idea es seguir trayendo espectáculos, los mejores del año en la capital. También pensamos llevar La mala clase a todos los colegios de Magallanes, y organizar un festival de invierno.

También queremos irnos internacionalizando cada vez más, de tal forma que el Festival “Cielos del infinito” sirva para buscar vías de integración entre la Patagonia chilena y argentina.

Más información en festivalcielosdelinfinito.cl

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