Revista Intemperie

Samanta Schweblin: lo real y lo fantástico en un mismo territorio

Por: Paula Peña Rozas
Samanta Schweblin

Desde que se les ve como un fetiche, que no se las valora, hasta que son las más prestigiosas: una diversidad de opiniones retratan aquí cuál es la posición de la mujer en el mundo literario del Chile actual. Por lo menos en número de entrevistados, las mujeres ganan en esta sección. Entérese de si también lo hacen en el terreno literario

 

Se ha dicho que los cuentos de Pájaros en la boca describen situaciones insólitas e inquietantes: niños que se confunden con mariposas, madres que se des-embarazan, padres que buscan a sus hijos bajo tierra, etcétera…

Así es. Son cuentos que abordan mucho lo oscuro y lo anormal, pero no como algo morboso o terrorífico, sino como una crítica a “la norma”. Me interesa todo lo insólito, lo bestial y lo ilegible que hay en temas como las relaciones familiares, de pareja, o el miedo a la pérdida, por nombrar algunos.

Sin embargo, todas estas situaciones muy extrañas, parecen de lo más normales  dentro de cada cuento,  ¿qué te llama la atención de esa frontera entre lo cotidiano y lo raro?

Me obsesiona el espacio entre lo real y lo fantástico, la incertidumbre que genera no saber de qué lado está uno parado, si es que realmente son lados opuestos y no partes de un mismo territorio. Muchas veces se etiquetan estos cuentos como “fantásticos”, sin embargo, salvo contadas excepciones como podría ser “Conservas”, son cuentos posibles de suceder; son historias sobre lo anormal, pero lo anormal es una parte más de la normalidad, es algo real. Creo que la sospecha de que algo así podría pasarnos es lo que carga a las historias de intensidad y tensión: la posibilidad de su cercanía.

En términos literarios, ¿qué es para ti lo raro?

Los autores inclasificables, las historias que se mueven en los límites de los géneros, que parecen siempre a punto de cruzar esas fronteras, pero nunca terminan de hacerlo. Kafka, Samuel Beckett, Boris Vian, Dino Buzzati, Witold Gombrowicz, Rodolfo Wilcock…

Tus cuentos, mediante un vocabulario sencillo y preciso, generan una tensión y una multiplicidad de sentidos enorme. Como diría Cortázar, ¿te interesa que tus cuentos ganen por knock out?

Lo que más me interesa del cuento es la historia afilada, potenciada, el mecanismo casi de relojería que exige su brevedad. Y sí, claro, Cortázar y particularmente esa idea  influyó en mi escritura.  Pero además, siempre me fascinó la narración norteamericana de la línea de O’Connor, Salinger o Cheever donde hay una revaloración de la palabra, un pacto entre escritor y lector que dice: “no voy a hacerte perder el tiempo, lee con mucha atención porque acá no sobra ni una coma.” No puedo juzgar qué tan cerca están mis cuentos de ese código maravilloso, pero es la línea en la que intento trabajar.

Hasta ahora has publicado solo cuentos. Desde esa posición, ¿cómo ves el panorama del cuento en Latinoamérica?

Muy bueno. Debe ser una de las pocas cosas de las que tengo una visión positiva, pero hay que creérselo: al cuento le está yendo muy bien. El mercado va un poco rezagado, porque todavía es un género marginal y quizá lo siga siendo, pero ha dado un salto agigantado en estos últimos años. Las editoriales independientes de Argentina, Chile, México, Perú y Colombia están publicando más antologías de cuentos que nunca, lo que a su vez, impulsa y da a conocer a las nuevas generaciones de cuentistas. Y los hay muy buenos como Mariana Enríquez, Guadalupe Nettel, Federico Falco, Daniel Alarcón, Romina Doval, Alejandra Costamagna, y muchos otros de los que me estoy olvidando…

Cuentos o novelas: ¿qué prefieres leer?

Leo ambas cosas. Hay escritores que me gustan mucho y nunca han escrito cuentos o no se destacan tanto en ese género. Como lectora, la distinción entre ambos géneros no me interesa tanto al momento de elegir qué leer.

Estuviste hace poco en Chile, ¿te llevaste libros de autores chilenos?

Están en mi mesita de luz, en el pilón de espera, algunos autores de mi generación que me habían recomendado mucho como Andrea Jeftanovic y Álvaro Bisama. Tengo muchas expectativas sobre ellos porque Chile tiene muy buena literatura y ya me he llevado una gratísima sorpresa con Alejandra Costamagna y Alejandro Zambra.

Lista Granta: ¿quiénes son tus favoritos de esta lista?

Hay muchos que no conozco y no he leído, así que no puedo ser muy parcial. Elijo dos a los que les tengo mucha fe: Rodrigo Hasbún y Carlos Yushimito. Y por supuesto, hay que recalcar que una antología es siempre un recorte, e innevitablemente han quedado muchos autores fuera que realmente se merecían estar.

Por último, ¿está en tus planes escribir una novela?

Está en mis planes escribir y por ahora todas las ideas funcionan mejor como cuento. Si en algún momento una historia excede el formato, intentaré con la novela, pero no es algo que pueda ni que quiera planificar.

 

Más información en samantaschweblin.com.ar

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