Revista Intemperie

Entre el dolor y la nada, mejor el dolor

Por: Pablo Torche
uc

En Ponte tú, la última obra del Festival de Jóvenes dramaturgos UC, Pablo Dubott busca una salida para un grupo de jóvenes atrapados en un desmotivante Chile actual.

 

Si bien ambigua y fragmentaria, Ponte tú es una obra de clara raigambre en la tradición clásica del teatro. Esto se evidencia en primer lugar en el tema, el reencuentro de un grupo de amigos que, después de años de separación, se reúne en un intento de ajustar cuentas con su pasado. Sobre la base de este clásico leit motiv teatral, la obra avanza a través de escenas algo dispersas, que van adquiriendo fuerza gracias a una puesta en escena medida, siempre al servicio de la intensidad del texto, sin excesivas experimentaciones ni formalismos; algo que se agradece, sobre todo en el marco de un festival de teatro emergente, donde a veces abundan montajes demasiado personales, que redundan en un individualismo algo banal o un expresionismo un poco hermético.

Los personajes que componen el cuadro también recuperan en cierta forma la esencia del teatro tradicional; son roles construidos sobre la base de una pulsión dominante única, que conduce necesariamente a algún grado de estereotipización, pero cruzados también con gestos e intereses más matizados, propios de las personalidades modernas, un poco en el estilo de los personajes de teleserie. En este cruce, el elenco en su conjunto ofrece un trabajo de excepción, destacando Solange Lackington, con una extraordinaria representación de un feminismo herido, añejado por el sufrimiento; También resultan muy convincentes Ricardo Montt, en la representación de un joven gobernado por una ansiedad que oscila constantemente entre la explosión violenta y el desmoronamiento, Cristián Aros como el joven amanerado y conservador, aterrorizado ante la posibilidad del fracaso, y Jorge Ortiz como el dramaturgo homosexual, siempre en busca de un tormento propio que lo arranque de su soledad.

A través de estos personajes truncados, a la deriva, se va poniendo en escena la imagen de un Chile crítico, jalonado por el arribismo, la falta de honestidad, los sueños frustrados y, sobre todo, la ausencia de un proyecto vital propio. Más que diagnosis, parece ser una prognosis lo que Pablo Dubott, el joven dramaturgo de 22 años (en el marco de un festival de este tipo es inevitable hacer énfasis en la edad, aún a riesgo de sonar un poco didáctico), intenta escudriñar a través de un texto que no desdeña los apartes prolongados ni los momentos de un lirismo soterrado. El resultado es una atmósfera opresiva, amenazante, muy bien acompañada por una escenografía giratoria, que le da movilidad a las escenas, pero que también parece cada tanto barrer a los personajes de la sala, o amenazarlos con el descuartizamiento si es que no son los suficientemente ágiles o prestos para salir.

¿Qué es aquello que estos personajes buscan tan denodadamente en su interior, lo que les da sentido a sus vidas y a la obra? La pregunta no es fácil de responder. En un nivel explícito, evidentemente el deseo de comprenderse a sí mismos, de descubrir mediante qué procesos de arribismo, clasismo o simplemente (mala) suerte, han llegado adonde están. El sentimiento que domina es la insatisfacción y por esto, muy en el estilo de las obras del reencuentro, ‘Ponte tú’ es un juego constante de imaginar qué habría sido de ellos si sus vidas hubieran tomado un camino distinto, si hubieran hecho otra cosa, si el amor hubiera sido de otra forma: Ponte tú si no hubiéramos terminado, ponte tú si no me hubieras dejado, ponte tú si hubiera estudiado esto, ponte tú si hubiera logrado lo otro

Con el tiempo, sin embargo, el esfuerzo de comprender su presente a través de la interpretación maniática del pasado se revela por completo vano. A través del interminable ejercicio de desmenuzamiento personal, lo único que consiguen los personajes es caer en una confusión aún mayor. Ellos sufren, pero no saben exactamente por qué, luchan por darle un contorno más definido a sus conflictos, pero quedan inevitablemente empantanados en la histeria, buscan despegarse de la intrascendencia del carrete, pero son incapaces de sobreponerse a su banalidad.

Poco a poco (quizás con demasiada lentitud), comienza a vislumbrarse que tal vez sea precisamente éste el conflicto que los moviliza: el hecho de no tener un conflicto, de no tener algo por lo que luchar. Entre el abismo de la nada y el sufrimiento, parecen decirse los personajes, junto con la obra, mejor el sufrimiento, aunque sea un sufrimiento deslocalizado, sin mucha explicación. Esta conclusión tentativa, trágica, parece sin embargo extremadamente ajustada para el Chile actual, una sociedad donde abundan los ‘ponte tú’, seres frenéticos, a veces siniestros, que luchana ciegas simplemente por encontrar algo por lo que luchar.

Ponte tú es una obra que no ofrece respuestas sino que se contenta con arrojar luz en los rincones más crudos y que habitualmente quedan a oscuras. A ratos demasiado cercana o literal respecto de lo que pretende denunciar, a ratos excesivamente dispersa, en su conjunto ofrece un trabajo logrado y valiente, que no elude los temas y por lo mismo constituye una estimulante invitación a la reflexión.

 

Ponte tú

Dramaturgia: Pablo Dubott
Dirección: María José Contreras
Elenco: Solange Lackington, Ornella De La Vega, Mariel Castro, Felipe Contreras, Jorge Ortiz, Cristián Aros, Luis Caviedes y Ricardo Montt.
Teatro de la Universidad Católica
(TE: 6824502), del 3 al 13 de Noviembre, 20:30 horas.

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