Revista Intemperie

Le dijeron que era su madre pero era huérfano

Por: Federico Zurita Hecht
heroe de penablanca

La obra M. A héroe de Peñablanca lleva a escena el recuerdo de Miguel Ángel, el adolescente que en los años ochenta afirmó que recibía mensajes de la virgen.  Federico Zurita la ve como la representación de un Chile guacho.

 

La figura de Miguel Ángel Poblete, supuesto vidente que en la década del ochenta afirmó que la virgen le hablaba, es rescatada por la obra M. A. héroe de Peñablanca, de la Compañía La Santa, para formular, posiblemente, una representación de ciertos rasgos culturales de nuestra sociedad. El objetivo es recurrir a los íconos culturales del borde que se caractericen por ser marginados de los relatos oficiales. Se busca, con estos discursos relegados, ampliar la visión que podamos tener, desde una perspectiva histórica, de la conformación de nuestra cultura nacional. Para esto la representación se lleva a cabo en un espacio no habitual para el teatro: un subterráneo del centro de Santiago que, además de parecer en desuso, parece estarse viniendo abajo. El vidente de Peñablanca es un elemento referencial tomado de las creencias populares que circularon durante los últimos años del Chile en dictadura. No parece viable, sin embargo, que en su rescate exista un intento por formular una biografía o, en cambio, denunciar o reivindicar su imagen. Más bien Miguel Ángel se desarrolla al interior de las estrategias del texto como un posible símbolo del estado emotivo de nuestra comunidad nacional. Desde esta perspectiva tanto la presencia de la virgen como la influencia de las mellizas y de la Jenny podrían aludir a la necesidad de M. A. de buscar a una madre. La orfandad, tan estudiada para hablar de la constitución de la identidad nacional de Chile, podría estarse presentando en este montaje para insistir en esta necesidad de revisarnos históricamente (y que a nivel global poco hemos hecho, aunque el teatro sí se ha encargado de hacerlo en obras como Ernesto, 2010 instrucciones de uso, Celebración, Cinema Utoppia, El Once, Jemmy Button, Hombre acosado por demonios ante un espejo, entre otras).

Descartada una lectura biográfica y propuesta otra que apunte a la representación de la arquitectura de una identidad nacional huérfana y, más encima, frustrada por la articulación fraudulenta de la presencia de la madre celestial, declaramos posible la realización de otras interpretaciones para esta obra escrita por Alejandra Moffat y dirigida por Rosa María Landabur. A partir del enamoramiento que M. A. siente por la madre (la virgen) y el deseo de asesinar al padre (el progenitor de las mellizas, por ejemplo), nos podemos aproximar a una lectura desde el psicoanálisis y señalar la presencia de una deformación del mecanismo tradicional que describe al Complejo de Edipo. En esta ocasión la madre-virgen se presenta como inalcanzable y el odio al padre no se supera y, por el contrario, se concreta en el asesinato del padre de las mellizas a manos de M. A.

¿Habría, en esto, una nueva oportunidad para explicar el posterior travestismo del sujeto referido por el personaje que protagoniza este montaje? Eso nos llevaría de vuelta a la lectura biográfica, la que por cierto sería irrelevante pues se concentraría en la articulación del género de M. A. (y de Miguel Ángel Poblete) y no en su carácter relevante en los relatos marginales de la historia reciente de Chile. La lectura más productiva de M. A. Héroe de Peñablanca se vincula con la representación de una sociedad que se siente huérfana y más aún traicionada por quienes le hicieron creer que la madre le hablaba directamente a él, a ella, a todos.

 

M. A Héroe de Peñablanca

Dramaturgia: Alejandra Moffat.
Dirección: Rosa María Landabur.
Compañía La Santa
Elenco: Camilo Fernández, Marisol Vega, María Eugenia Valenzuela, Patricio Órdenes.
Horario: jueves a domingo 20:30 hrs. Hasta el 31 de octubre.
Lugar: Estudio Elefante, Ayacucho 477. Metro Bellas Artes.

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